Petit, “Cicles” (2013)

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Petit - CiclesCapisci, que me ponga con la crítica de Cicles la recopilación de Petit. Algo parecido a un escalofrío recorre mi columna vertebral. ¿Cómo? ¿Una recopilación? Lo de recopilación me suena a cosa fea, el timo eterno de la recopilación. Me enjugo el sudor la frente. Esto no me puede estar pasando.

Al tema: Petit es la banda de Joan Castells. El grupo inició su carrera con el EP Soulsaver Bird, continuó con Loveshines Firefly en 2009, a este le seguirán Petit a la Ràdio! The Blackbird Daisy y The-Ir Poems, del que destaca la adaptación del “Stop all the clocks” del genial Auden. En junio del año pasado presentó Seda Índia. Petit es un grupo dedicado a  las canciones de corte intimista, a los ambientes sosegados y de pretendido tono confesional. Su cantante se conforma con decir que suena a americana, a folk, y no le falta razón.

Para los neófitos, americana es una etiqueta pretenciosa que tanto vale para la discografía inflacionaria de  Wild Oldham como para las letanías sentimentales de Conor Oberst. Todo lo que suene a refrito de Big Star, Creedence o Flying burrito Brothers es americana. Americana es ese mejunje de cristianismo piadoso, steelguitarreo, me quiero morir porque me ha dejado mi chica, viva el campo, gasto calzoncillos de franela y un sinfín de historias flácidas, que en tus horas más bajas solucionarías fumándote un chino y metiéndote en una sala de recreativos, pero como todo va de supuestos a lo sumo te sientes mal porque, oh Dios, has vuelto a fumar tabaco. Una cosa que siempre me ha llamado la atención es la ausencia de músicos negros en el dichoso género. Que me lo expliquen. No hay negros ni en la ridícula y copiosa formación de ese club de boyscouts que es Lambchop. Miles Davis lo explicaba muy bien: “A los negros nos tienen miedo porque los blancos se creen que nuestro sexo nos cuelga hasta las rodillas“.

Al escuchar Cicles nos queda meridianamente claro que Joan se sabe al dedillo todas las discografías de grupos que gasten vaqueros, banjos y ukeleles desde Nashville a Vilafranca de Bonany. La recopilación incluye 12 temas la mayoría de trabajos anteriores, hay alguna versión y también alguna adaptación. “Jo sóc el cosmos” recuerda de lejos ese mazazo en los pulmones que es el Holocaust de Alex Chilton.  Las canciones de Petit  ya sabemos que están repletas de detalles, de arreglos luminosos, hay juegos de voces, texturas muy trabajadas y registros variados, sin embargo, y como diría mi cuñado, “no me entra en la cabeza“; y es que el conjunto peca de ser extremadamente lánguido e inocuo. La banda de Joan Castells tiene muchas virtudes, podría ser una banda muy buena, sobresaliente, pero se conforma con repetir los clichés de un estilo bien digerido y bastante reaccionario. Es la música que le pondría un funcionario con gafas de pasta a su hija Laia o Auba un domingo por la mañana mientras le cuenta su último viaje a la frontera, entiéndase la última vez que bajó de Esporles e hizo cola en el Mercadona del Camp Redó.