Twelve liquor stores and the world of cigarettes, fotografies de Pato Conde

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Text i fotos de Pato Conde.

Se acabaron tus sueños. Todo aquello por lo que venías a luchar quedó esfumado en esa última discusión con la policía que acabó con tu cuerpo maltratado. Una maloliente cárcel es ahora tu motel hollywoodiense. No te puedes librar, aunque sólo haya sido una pequeña pelea de borrachos en el bulevar, no tienes ni un billete que pueda pagar tu salida de aquella habitación.

A partir de ahora vas a vivir una pesadilla terrenal en una ciudad en la que las oportunidades florecen a diario, pero que cerró las puertas a tu ser. Tendrás que vagar por las calles suplicando algo para comer a sabiendas de que lo que te van a dar lo gastarás en cualquier sustancia que te adormezca el cerebro y apacigüe tu dolor. Suplicarás caricias de alcohol en tus labios, que maten tu hambre y acorten tu miserable existencia. 

Aquellas personas que veneraban tus creaciones y elocuencias desaparecieron rápidamente con la primera nota musical que emitía el patrullero. Nadie quiere problemas. Los ricachones desesperados por compañía abundan en aquella metrópoli de excesos.

Pero no te preocupes, estás en la ciudad en que las licorerías nunca duermen. Junta algunos dólares y pasa en cuanto puedas a por tu dosis de veneno diaria. Seguramente la gente que se acerque a ti de ahora en adelante sea más fiel; te amaran por siempre o te odiarán con sinceridad. Seguro que hasta conocen la manera de ayudarte con tu dolor, e incluso puede que sean capaces de matarte a cambio de poco. Consigue cigarrillos, envuelve tu botella en una bolsa marrón y sumérgete en el tópico del fracasado. Quién sabe, quizás algún día todo aquel sufrimiento te convierta en un aclamado escritor.

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