T.N.T. Bar

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T.N.T Bar

Qué: Bar punk familiar donde tomarse unas birras o un cubata, ya sea entrada la noche o al salir del trabajo (quien lo tenga).

Dónde: Comte de Barcelona 22, Palma.

Flora y fauna: Asiduos al hipódromo, punks, rockers, algún mod y de vez en cuando algunos modernillos desubicados. Los outsiders de todas las edades posibles.

Trempa: Siempre están, haya consumidores o no: nunca te fallan, cumplen su horario de 19 h. a 03 h. a rajatabla. Sus precios más que populares lo alzan como el bar a donde ir a emborracharse. Cuando te conviertes en un  habitual te tratan como a uno más de la familia, aunque seas un moderno (lo digo por experiencia). Las Teres. La música: un bandcamp ignoto, un vídeo de youtube, su colección musical, la colección musical de sus clientes… “Rafa, ponte ésta”.

Destrempa: Cierran los lunes, ese día en la que los bichos nocturnos dan vueltas sobre su propio eje y cortocircuitan al no encontrar más luz que la de las farolas. A veces echo de menos más mesas y sillas. Cuando se peta es difícil estar.

La primera vez que entré tuve la sensación de que el T.N.T. venía a sustituir lo que fuera Es Crui. Yo iba a menudo a ver a Lini y, al cerrarlo, los que solíamos ir tuvimos la sensación de que quedaría un hueco irreparable en las salidas palmesanas. Ese vacío no duró casi nada. Al par de meses el T.N.T. se erigía como el más digno sucesor. Ahora que ya soy asidua no se me ocurriría compararlos porque sé que no son comparables, por lo menos a nivel personal. Lo podría ser para los que conocen Es Crui y no conocen el T.N.T. y ahora que han puesto un futbolín algo más. Casi todos los días de la semana nos dejamos caer por allí. Es un auténtico placer entrar y saludar a grito pelado a todos los presentes sin parecer un desequilibrado o desequilibrada. Hablar un poco antes de pedir la bebida, apoyado en la barra, que suele estar atestada de habituales, lo que significa que estar cerca de la familia T.N.T. es algo agradable. Conversar acerca de todas aquellas cosas que no tienen nada que ver con la meteorología. Fumarse un cigarrillo en el rellano de la puerta, todos acomodados en modo tetris, como pajarillos bajo las plumas de mamá Tere y contarse la vida aunque no quedemos  para tomar el café al día siguiente. Cerrar el bar con ellos y emigrar a bares más nocturnos todos juntos, dispares y disparatados, como una tribu urbana esquizofrénica. Algo que se agradece de esta ciudad pequeña en la que no nos podemos permitir demasiados prejuicios estilísticos. En definitiva el T.N.T. es ese bar al que puedes regresar una y otra vez sin aburrirte, porque al fin y al cabo está más allá de modas, como la cafetería a la que vas todas las mañanas a tomar el mismo café con tostadas, donde te saludan por tu nombre y te guardan el ABC. Sea a la hora que sea, si sales de tu casa, parar por el T.N.T. a tomarte una es obligatorio, por lo menos para mí.

Banda sonora: “Autosuficiencia” Parálisis Permanente (ni se os ocurra pedirle ésta a Rafa)