Eskoria, Salid de las cloacas (Part I)

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Fins fa any i mig, jo no sabia qui eren Eskoria i quan ho vaig saber em va arribar a les orelles la seva llegenda negra. “Eren caòtics i destructius”, deien. “La policia els va requisar l’equip diverses vegades; el robaven de les botigues d’instruments”. Altres, et juraven que “quasi tots són morts: la heroïna els va matar”. S’arribà a dir que vivien els cinc junts a un edifici okupat que era un autèntic desgavell de festa, drogues, caos i, com no, punk.

Una història fosca i oculta que, vint-i-cinc anys després, comença a aclarir-se. Per una banda, per la insòlita reunió del grup amb un nou line up rejovenit però amb el seu frontman original, Rafa Aguilar, al capdavant. Per altra, la publicació d’un esperadíssim doble LP amb Metadona Records que compila les dues úniques gravacions del grup inquer: Castigo de Dios (1986) i Una historia que contar (1987). Ens fregam ja els potons com a trugetes només de pensar que d’aquí a ben poc podrem gaudir de les primeres gravacions de punk-rock fetes a Mallorca.

Aquests són uns motius més que significatius com per quedar amb Rafa Aguilar i parlar-ne alt i clar, tant de l’obscur passat d’Eskoria com del seu prometedor present. Quedam per veure’ns al bar Eclipse d’Inca, amb cervesa per enmig per tal de refrescar les goles a un horabaixa especialment asfixiant. Si te’l mires bé, Rafa imposa, intimida: duu una camiseta de Guadaña, els braços tatuats i un tall de cabell que ens recorda que ell és i sempre ha estat punk. Sigui el que sigui, és un personatge apreciat pels inquers: em basta veure com tothom que entra al bar el saluda de manera afectuosa i cordial. Rafa té somriures per a tots, i una energia insondable que transmet amb gesticulacions ràpides, de vegades descontrolades.
Parlem, doncs, amb el vocalista i líder d’una de les primeres bandes de punk-rock de l’illa: un autèntic pioner. Amb ell xerram dels orígens i el significat del gènere, de l’heroïna, d’Eskorbuto i de totes les llegendes que han fet d’Eskoria un dels millors secrets de la música illenca dels anys vuitanta. La conversa és llarga; suficientment llarga com per oferir-la en dues parts. En cada una, hi trobareu una fotografia inèdita d’Eskoria -que encapçala aquest article- i una cançó de la maqueta Una historia que contar per anar fent boca abans de la publicació de Discografía: 1986-1987 (Metadona Records, 2012). Són cortesia del mateix Rafa Aguilar com a present per a tots els lectors de 40PUTES.

Rafa Aguilar: Pues ahí ya tengo a todo el mundo preguntándome cuando va a salir el disco…

40PUTES: Pues digo yo que debe ser un orgullo, tanto tiempo después…

R.A: Ahora es una pasada. Ahora todo es mucho mejor, incluso el grupo.

40p: ¿Tanta diferencia hay entre la antigua formación y la actual?

R.A: La hay, la hay. Lo que pasa es que los chavales de ahora son más músicos, más técnicos. Cuando nosotros empezamos, en los ochenta, no sabíamos nada. Eskoria duró desde 1983 hasta 1987; en todo ese tiempo, reunimos un repertorio de unos ochenta temas… Pero date cuenta que prácticamente casi todos tenían tres o cuatro notas. El Adri, el Purito, el Edu… son unos máquinas que lo pillan todo a la primera. Los chavales de ahora absorben la música con una facilidad brutal.

40p: Absorber música ahora es bastante fácil. Entras en el Google y a los dos minutos te descargas la discografía del grupo que quieras…

R.A: Nada, nada. En esa época lo teníamos crudo.

40p: ¿Entonces cómo se lo montaba un chaval mallorquín de principios de los ochenta para conseguir punk?

R.A: Te tenías que meter en la movida, como fuera: meterte en el lío. En esa época, las revistas hablaban de rock; de rock. Daba igual que fuera un grupo de heavy, que de punk… Era rock. Yo me pillaba esas revistas, donde había mucha información, como catálogos, listas y todo eso… y me volvía loco. En esa época, cuando era un chaval, trabajaba en el matadero de Inca; me compraba esas revistas y me las leía de pe a pa. Con diecisiete años perdía la cabeza por la música. Entonces, conseguíamos la música por correo, pero, aún así, era jodidísimo conseguir discos de punk. Prácticamente era imposible. Mira, te pongo un ejemplo: tardé cinco años en escuchar el disco de los Sex Pistols. Yo ya era punk, y sabía de ellos todo lo que oías comentar a la gente: teníamos fotos suyas, y alguna camiseta… pero, ¿escucharlos? ¡Si no pillábamos nada, joder! ¡Cinco años para poder escuchar su LP! Muchas veces teníamos que estirar de la música de importación… y claro, si un disco normal en una tienda te podía salir por unas 400 o 500 pesetas, uno de importación te podía costar dos mil. Incluso tres mil. Eso, si tenías suerte de encontrar el disco que buscabas.

40p: Supongo que el primer paso fue escuchar punk… y después formar la banda.

R.A: Ahí estamos. Si éramos unos chiquillos. Yo, que era el mayor, tenía veinte años. Los demás tenían diecisiete, dieciocho… El Lolo no había cogido un bajo en su vida y el guitarrista, ni entendía porque había tantas cuerdas y tantos trastes. No teníamos ni puta idea de cómo tocar…

40p: Entonces Eskoria fue vuestro primer grupo…

R.A: Bueno… Al principio nos llamábamos Peligro Indefinido.

40p: ¿Peligro Indefinido?

R.A: Sí, sí: Peligro Indefinido. Como la señal de tráfico que hay en las carreteras. Pero éramos los mismos. Estábamos Lolo al bajo, Joaquín a la batería, Juanito “Esparatrapo” a la guitarra y yo, a la voz. Éramos amigos, nos conocíamos de la escuela, de la calle… Un día, dijimos: “Venga, vamos a montar un grupo”. Y ahí empezó todo. El primer año fuimos cuatro componentes, después metimos a otro guitarra, Toni. Juanito estuvo con nosotros hasta el 86; una semana después de grabar la maqueta, se piró. No sé qué putas le pasó, pero se fue con otro grupo de punk de Inca que se llamaba Distorsión…

40p: Supongo que en el 83-84 Cerebros Exprimidos y vosotros erais los únicos…

R.A: Sí, estábamos sólo nosotros. Después salieron otros: los Testículos de Jehovah, Los Turkos… Pero Cerebros Exprimidos y Eskoria éramos muy diferentes. Ellos eran más rápidos, más americanos: nosotros éramos más, no sé, de aquí…

40p: Creo que a vosotros os estiraba más el rock radikal vasco de Eskorbuto y RIP…

R.A: Claro, claro. De los primeros discos que me pillé fueron el de la Banda Trapera del Río y el de los Eskorbuto. Y también un puñado de discos de todos esos pioneros de los que ya no se acuerda ni Dios. Y RIP, bueno… Para mi, son… (Posa gest solemne i es pega un cop al pit, amb orgull, com dient: “Els tenc aquí; dins meu”). A RIP los llevo en el alma. Cerebros tenían otro rollo: eran palmesanos. Palma era diferente, era distinto.

40p: ¿Crees que lo tuvieron más fácil por ser de Palma?

R.A: ¡Claro! Es que en los ochenta, ser punky en Palma era sencillísimo; el problema, el problema gordo, era ser punky de pueblo. Aquí, tener que montar un simple concierto, era dificilísimo, con todos los “munipas” pegados al cogote. La gente de ciudad no vivió eso. Es que me acuerdo que la primera vez que tocamos en Palma, con los Cerebros Exprimidos, pensamos: “¡Joder! ¡Qué fácil!”. Palma era diferente, y nosotros no teníamos nada que ver con ella. Y lo voy a decir siempre, que el mejor punk-rock que se ha hecho en esta isla no viene de Palma, sino de los pueblos: de Inca, de Capdepera, de Manacor… Los palmesanos no hacen punk-rock; hacen hardcore, grind, thrash… ¡Música “volá”! Todo es demasiado ruidoso, demasiado rápido, con unos vocalistas que sólo gruñen “Wawawawawah!” a toda leche…

40p: Va a ser que el hardcore no te atrae demasiado…

R.A: No, a ver: que a mí me encanta la música, pero hay bolos en los que tengo que salir afuera, a tomar el aire. No lo soporto, ver un tío que escribe una letra que, total, después no se entiende nada. ¡Eso es lo peor que le puede pasar a un cantante! ¿Cómo coño le vas a cantar a la gente una cosa que no se entiende?

40p: ¿Tan importante es la letra?

R.A: ¡Por supuesto! ¡Es la clave! Lo que golpea al oyente es la letra: el mensaje. Después viene la música, el martillo. Pero el primer golpe viene de la misma letra. Es así de simple.

40p: Entonces, ¿ese fue el punto fuerte de Eskoria? ¿Las letras?

R.A: Sí. Las hacía yo, y eran bastante largas. Pero daba igual; a veces bastaba decir pocas palabras para expresar muchas cosas. RIP hacían siempre unas letras muy cortitas…

40p: ¿Hasta qué punto eran biográficas? ¿Eran un reflejo de lo que vivías?

R.A: Por algún sitio había que soltar todo ese odio. Cuando cantábamos “Qué alegría” contaba todo eso, que cuando salía del colegio me pellizcaban para llevarme a la Iglesia. “En el matadero” hablaba de mis problemas en el curro… O la de “Años de represión”. Date cuenta que nosotros veníamos de sufrirla. ¿A mí qué coño me van a contar de la represión? ¡La vivimos! Crecimos en la dictadura, con los grises golpeando a la población. Podías irte con tu madre a Palma, a comprar, y empezar a ver a los grises pegando porrazos a la gente… ¡La Virgen!

40p: Hay imágenes y situaciones que marcan.

R.A: ¡Claro! ¡Eso es el punk! Es lo que vives, y lo que cantas es lo que ves. Cuando te hacen daño, suelta toda esa rabia cantando. Ahora, cuando me pongo a leer las letras de algunos grupos de chavales…¡qué pena! ¡Están vacíos! No han entendido el mensaje, ni lo que significa el punk. Ellos no lo pasaron jodido, como nos tocó pasarlo a nosotros. No es que tengas que pasarlo mal para tener algo que decir, pero es que te sueltan unas putas tonterías… ¿De qué coño hablas? ¿Eso es punk? ¡Y un huevo! ¡Eso no es punk!

40: ¿Se ha perdido el camino?

R.A: Sí. Pero no solo aquí, sino en todas partes. Falta cerebro. Los grupos ingleses llevan cagándola desde hace tiempo; mira ahora a The Exploited… mira a GBH… Solo cantan para soltar cuatro tonterías. Están quemados y hacen por hacer… y, ¡no, tío! Si no puedes más, si estás cansado y no eres capaz de dar un buen mensaje, lo mejor es que lo dejes. La gente quiere escuchar verdades; la peña está currando toda la semana, aguantando toda clase de putadas y seguramente con un jefe cabrón que le hace la vida imposible. La gente quiere liberarse con la música, no que le vengan con cuatro tonterías, sobre quemar esto, matar lo otro y destrozar lo otro…

En aquest moment, es dóna una situación curiosa. A la terrassa de l’Eclipse se li acosta un company seu. Es saluden afectuosament i aquest es treu d’una bossa The Wall de Pink Floyd i An American Prayer de The Doors. “¿Qué? ¿Qué te parece?”, li demana a Rafa amb mitja rialla a la cara. “Ufff, demasiado tranqui para mí, tío. Con eso, yo me duermo”, replica. “Es que yo escucho música muy floja”, amolla l’altre rient, a la qual cosa el nostre entrevistat contesta: “¡Claro! ¡Lo tuyo!”.

40p: Volviendo a Eskoria. ¿Era difícil llevar un grupo de punk en un pueblo como Inca?

R.A: Aquí teníamos muchos problemas, desde pillar un equipo decente a encontrar un local de ensayo… ¡Si no había nada! Ensayábamos en la casa de la madre del bajista; yo no sé como esa mujer no perdió la cabeza. La paciencia que tuvo con nosotros fue enorme. ¿Sabes lo que es estar ensayando de seis de la tarde a diez de la noche, todos los días de la semana? Fuera fin de semana o fuera lunes; martes, miércoles… ¿Qué más daba? ¡Eso era Eskoria! ¡Cuatro putas horas, cada día! Así, a los tres años ya teníamos un repertorio enorme. En el doble vinilo que sacará Metadona hay sólo treinta y tres temas… pero llegamos a tener compuestas como unas ochenta y pico.

40p: ¿Notabais mucha diferencia entre actuar en Inca o, por ejemplo, Palma?

R.A: ¡Vaya! A mí me van a pillar odio, pero no me escondo. Me da igual. En Palma eran unos tarugos: los palmesanos era un público frío y calculador. Ahí te examinan, te estudian. En los pueblos, la gente se mueve, pega saltos, se cae y no hay tanta vergüenza…

40p: Casi como hoy en día

R.A: No, tío, pero en esa época…¡más todavía! Era terrible. En los pueblos la gente se movía. Se movía mucho. Cuando Eskoria tocaba en Muro, venía gente de Selva, de Llucmajor, de Felanitx, de Santa Margalida… No sólo los punks, ¡se movía todo Dios! Bastaba que a alguien le gustase el rock para moverse aunque fuera a pata e ir a ver un concierto. Esa era la única forma de poder acceder a la música y la aprovechaban. ¡Me cago en Dios! Si Mallorca tiene unos grupazos de la leche, que no le tienen nada a envidiar a cualquier banda de fuera. Pero siempre hay ese puto complejo de inferioridad que paraliza a la gente cuando viene alguien de fuera… ¡Que siempre lo he dicho, que en Mallorca hay grupazos!

40p: ¿Nos falta amor propio?

R.A: Ahí está. Falta creérselo. No es chulería, es amor propio. ¿Qué hace un grupo de punk de fuera que no haga un grupo mallorquín? Hay punteos, hay guitarras, baterías, voces… ¡Es punk! ¿Qué narices? ¿Qué pasa, que un grupo de punk es mejor si es inglés? ¡Anda y que te den por culo! Nos falta ese amor propio, pero teniendo los pies en la tierra y dejándote siempre la piel cuando te subes al escenario…

40p: ¿Así eran los conciertos de Eskoria? ¿Os dejabais la piel?

R.A: La piel y lo que fuera. Nosotros, en los ochenta, hacíamos conciertos de hora y media; metíamos cuarenta temas en cada bolo. Después, si teníamos que repetir las canciones más cañeras, pues venga, lo que la peña nos pidiera. Si había gente que venía del quinto coño sólo para verte… ¿Los íbamos a dejar tirados? ¡No, hombre! Esa gente es la que te levanta, la que se mueve. Y al público hay que darle lo que se merece.

40p: Se decía que muchos de vuestros conciertos terminaron como auténticas batallas campales. ¿Es cierto?

R.A: Naaah, ¡qué va! Si nos peleábamos, igual era antes de un concierto. Alguna vez, alguno decía que teníamos que ir con cuidado si tocábamos en tal sitio u otro y se acojonaba. ¡Qué putes! Les decía: “Yo tengo el pie de micro: tú tienes la guitarra, el otro el bajo…Nos pueden dar de hostias, pero te aseguro que se irán a dormir bien calientes”. Se ha exagerado. No había broncas ni tantos problemas como se cree. La gente nos tenía un aprecio…

Fi de la primera part (dijous apareixerà la segona)

ABOUT AUTHOR

Tomeu Canyelles

Historiador i periodista musical. Escriu o ha escrit per mitjans com Última Hora, Ara Balears, dBalears o, més recentment, Mondo Sonoro, entre d’altres. Dirigeix i presenta els programes “Illa Sonora” (BN Mallorca) i “Fang i Distorsió” (Ràdio Marratxí), al temps que és membre dels grups Marasme, Vogt, Forces Elèctriques d’Andorra i Te Corrs.