Oreja Aguirre, Précis de décomposition

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Curt, concís i devastador: el primer disc d’Oreja Aguirre ha estat una de les sorpreses del que duim d’any. En part per la música: un paner de feedback amb reminiscències industrials, del shoegaze i el renou més salvatge i deshumantizat. Però també per les notes que acompanyen el disc, on s’explica la ruptura sentimental i l’esfondrament personal que varen envoltar la composició d’aquestes cançons i les raons per les quals el seu misteriós autor, més un EM Cioran que un Bon Iver, s’ha torbat tant a fer-les públiques.

D’ell només sabem que usa el nom de guerra Trimalción Caracalla i que havia format part anteriorment dels obscurs Nova Pastoral (molt recomanable aquest article a Illa Sonora). Tots coneixem el dolor i la pèrdua, però per alguna raó ell va decidir erigir un monument a l’infern de la depressió clínica titulat “No por esperado es menos doloroso“.

40PUTES: Para empezar, me gustaría saber cómo y cuándo fueron grabadas estas canciones. En las notas explicas detalladamente qué las inspiró, pero ¿cómo fue la grabación y composición? 

Trimalción Caracalla: Supongo que, en algún momento u otro, sufrimos una especie de cataclismo interior, uno de esos puntos de inflexión en la vida en donde todo se va a la mierda, sea por una razón u otra. Mi caso no tiene nada de especial: chico conoce a chica y años después chica jode a chico. Pero lo jode a base de bien: él por ser tonto y ella por ser una hija de la grandísima puta. Eso sucedió a principios del 2007 y me llevó a una depresión insondable en la que no me faltaron ganas de matarme. La música ni siquiera fue un consuelo o una tabla de salvación, pero alguien me dijo que canalizara toda esa rabia y tristeza en algo artístico y creativo: como no se dibujar ni esculpir, se me ocurrió hacer algunas canciones porque años atrás había estado en algunas bandas, lo cual tampoco me convierte en músico o lo que yo entiendo por músico. Una amistad me dejó una Strato con unas cuerdas oxidadas y mohosas que ni me atreví a cambiar, y un bajo tan gastado que ni se veía la marca: también me prestaron una pedalera con algunos efectos y un cuatro pistas. Las grabé solo, en una casa de campo en Can Solano, afueras de Palma, cuando más jodido estaba: la primavera del 2007. Las baterías fueron creadas con un programa de ordenador bastante básico. Grabé como unos veinte temas con todo tipo de experimentos: gritos, golpes de cacerola, puñetazos contra yo mismo… Todo fue improvisado porque no sé componer: tocaba una cosa y, si me gustaba, la grababa ”al tun tun”. Visto desde fuera es difícil entenderlo pero determinadas situaciones te pueden llevar a la locura, y ahora puedo decir que fue mucho mejor calmar mis demonios grabando este material antes que haberme pegado un tiro en la boca.

40P: ¿Habías estado en algún grupo anteriormente?

TC: Como decía en la anterior preguna, no me considero músico, pero sí que he participado en varios proyectos musicales. Durante unos años que viví en Silla, en la Comunidad Valenciana, toqué el bajo en un grupo de noise industrial llamado Petiso Orejudo. Después, en Mallorca, monté un trío llamado Trimalción y las Gemelas Subnormales, que era una mezcla de synthpop y noise: no grabamos nada y después el proyecto se reconvirtió en Nova Pastoral, un proyecto conceptualmente más serio y maduro. Grabamos un EP que regalamos a un puñado de amigos y nos disolvimos por discrepancias con los otros miembros. Desde entonces, no había vuelto a tocar hasta que empecé a componer bajo el nombre de Oreja Aguirre.

40P: Escuchar las canciones y leer tu notas resulta doloroso de una forma indescriptible y apabullante. ¿Cómo fue dar forma al disco, grabarlo, anotarlo…?

TC: En ese aspecto fue un alivio temporal. Fui a algunas sesiones de terapia psicológica y me dijeron que, en un caso como el mío, no distraer la mente tendría consecuencias fatales. Por eso, durante X meses, me distraje con todo lo que pude, ya fuera haciendo sudokus, o tomando todas las substancias ilegales que me encontraba por el camino, o haciendo música. Como lo hacía sin nadie más cerca, eso me dio mucha libertad a la hora de crear y modelar este “disco”. Mientras componía el material, iba haciendo anotaciones sobre la marcha, que precisamente son las que se pueden leer en el Bandcamp.

40p: Creo que las canciones fueron grabadas hace tiempo, pero has esperado mucho tiempo antes de hacerlas públicas. ¿Por qué ahora?

TC: Hacerlas públicas es como dar un paso más en mi recuperación psicológica, como una de esas reuniones de Alcohólicos Anónimos en donde la gente se levanta y expone su caso. Algo así, pero desde el anonimato. Hacía años que esas canciones estaban en un disco duro y las volví a escuchar hace unos pocos meses. Al principio, pensé en cojer esas canciones, colgarlas en el Bandcamp bajo el título “Pero qué hija de puta eres, Carolina” y mandarle el link por correo a mi ex, y que sólo fuera visto y escuchado por ella. Me lo pensé mejor y no se lo envié, pero lo hice público. Además, haberlas colgado ahora, años después, me ha hecho verlo desde una perspectiva diferente y, a pesar de que no lo he superado al 100 %, sí que me ha ayudado a estar menos jodido. Tengo unos cuantos temas más que supongo que colgaré cuando el señor bajonazo haga ‘toc toc’ a mi puerta.

40p: O sea, que sólo usas la música como terapia. ¿No te has planteado nada serio con Oreja Aguirre?

TC: Durante una época, cuando era más joven, la utilizaba como hobby, pero Oreja Aguirre es más terapia que otra cosa. No me planteo nada serio porque no tengo ninguna ambición artística en ese sentido. De hecho, me cuesta pensar que estoy ahora mismo respondiendo para una entrevista. No me veo músico, como dije anteriormente, ni tampoco llevando una vida de músico, sea amateur o profesional, con todas sus rutinas: grabar, promocionar, hacer conciertos… Aparte, una historia tan decididamente anónima, el querer ocultarme tanto, dificultaría mucho poder hacer de “esto” un proyecto serio, y más en una época en la que todo el mundo necesita tanta visibilidad en internet, facebooks y cualquier red social donde la música tenga un hueco.

40p: Personalmente, me ha impresionado la intensidad del conjunto, las notas y las canciones, el sonido… incluso te diría que las cuerdas oxidadas de la Strato, aunque no fueran un elemento buscado, contribuyen a hacer de este un disco más especial. ¿Crees que conseguiste replicar cómo te sentías en ese momento o simplemente pretendías ahuyentar tus demonios?

TC: Sí, sí. Como te dije, escuchando estas canciones con la perspectiva que da el tiempo me he dado cuenta de lo jodido y solo que estaba entonces: me consiguió transmitir esa tristeza y rabia que tienen las canciones, pero con una barrera (el tiempo), como si viera algún video o una fotografía antigua en la que yo saliera. Repliqué y reflejé lo mal que lo pasé en aquellos momentos, y ahuyenté los demonios temporalmente, porque una depresión, aunque esté diagnosticada y tratada, a veces es como una montaña rusa en la que subes y bajas constantemente.

40p: Igual puedo parecer insensible, pero quien más quien menos ha pasado por experiencias amorosas traumáticas. ¿Me pregunto cómo fue la ruptura con tu ex para dejarte tan marcado?

TC: No tiene nada de especial, porque historias como la mía pasan todos los días. Llevábamos unos meses no del todo bien, pero la consideraba mi alma gemela, la madre de los hijos que nunca tuve, y a su alrededor construí un futuro imaginario que solemos hacer la gente más ilusa (amor para siempre). A eso se le llama estar enamorado hasta las trancas. Se cansó de la vida en pareja y tuvo algunas aventuras de las que no tuve noticia hasta que un día llegué a casa, nuestra casa, y me encontré una nota, escueta, fría y cerebral, donde lo explicaba todo, incluso que no quería verme en la mudanza para ”no hacerlo más doloroso”. Me fui por la mañana a trabajar, con el mismo ritual de siempre (“Un beso, te quiero”) y regresé por la tarde-noche para encontrarme esa nota, media casa vacía y su móvil apagado. Llevábamos una mala racha como todas las parejas: de ahí, “No por esperado es menos doloroso”.

40p: ¿Sabes si ella ha escuchado las canciones o sabe algo del disco?

TC: No tengo ni la menor idea, pero no lo creo. Estuve a punto de enviarle el enlace, pero como te dije, me lo pense. No arreglaría nada. El daño ya está hecho.

40p: ¿Qué clase de vida llevas ahora?

TC: Llevo una vida mundana, normal y corriente. Me marché de Mallorca hace dos años, porque conseguí trabajo en la Comunidad Valenciana. Me desenganché totalmente de mis adicciones y la medicación, y puedo decir que llevo una vida bastante sana. Voy con cierta regularidad al psicólogo, y en ese aspecto estoy bastante recuperado; una parte fundamental ha sido encontrar una chica que pasó por algo similar a lo mío. Quién sabe si de dos corazones rotos podemos volver a crear uno medianamente sano. Musicalmente estoy inactivo (hace años que no toco ningún instrumento), pero disfruto bastante todavía con Throbbing Gristle, Swans, Durutti Column, The Jesus and Mary Chain… de todo un poco. Quizás no soy tan feliz como era hace años, pero igual es porque soy diferente y mi forma de felicidad ha cambiado con el paso del tiempo.

Els autorretrats de Trimalción Caracalla que acompanyen aquesta entrevista varen ser realitzats més o manco a la mateixa època que les cançons de “No por esperado es menos doloros” i formaven part, segons l’autor, de la seva “autoterapia”. 

 

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Joan Cabot

Ha escrit a MondoSonoro, Última Hora, Ara, Go Mag, Vice i D-Palma, a més de treballar durant molts anys en ràdio (Local d'Assaig a Ràdio Jove i Cara B a IB3 Ràdio). És membre dels grups Lost Fills i Forces Elèctriques d'Andorra.